El fin de la divulgación científica es dar accesibilidad de conceptos técnicos en esta área, basándose tanto en la responsabilidad de los científicos como en el interés propio de la mayoría de personas por los avances. Por su naturaleza, la ciencia exige en la mayoría de procedimientos el uso de los pasos del método científico, lo que conlleva a un orden y una estructura.
Aunado a lo anterior, es necesaria una mente abierta, atrevida y con un gran sentido de observación, también es indispensable que las afirmaciones y leyes sean comprobadas y se obtengan resultados sistemáticos. La divulgación científica nos indica que se debe utilizar la crítica y se debe ser escéptico con lo que se vende como una verdad y que es anunciado con bombo y platillo como el fin de nuestras preocupaciones.
Además de las publicaciones en revistas académicas, también es necesario dar a conocer a la opinión pública los descubrimientos, ya que la comunicación de la ciencia constituye la primera fase de la devolución a la sociedad del préstamo en confianza, esfuerzo y financiación de ésta hace hacia sus científicos/as y que éstos/as están obligados moralmente a devolver.
Afortunadamente, hoy en día existe cierto consenso internacional sobre la responsabilidad que el personal científico posee para con la sociedad,
reconociendo a la ciencia como una actividad fundamental en el desarrollo de un
país, por lo cual debe propiciarse la participación y el acercamiento del gran
público a la misma.
La comunicación de la ciencia no sólo es un factor de
crecimiento para la propia labor científica, sino también una manera de mejorar la
calidad de vida de la ciudadanía, al dar a conocer los avances y hallazgos
emanados de la investigación académica.
La comunicación de la ciencia debe involucrar el
reconocimiento del saber científico y el saber ciudadano, pues mientras el
personal científico dispone de datos o resultados de investigación, la ciudadanía
pose
e el conocimiento local y el interés por resolver diversos problemas de su
cotidianidad; ambos saberes deben ser valorados en la construcción de una
sociedad moderna que reconozca la importancia de la ciencia y la investigación en
el progreso social y económico.
En los últimos años hemos observado cómo los medios de comunicación se están convirtiendo en una verdadera cadena de transmisión que facilita el trasvase de información desde los investigadores hacia la sociedad. Es indudable el creciente interés que la población siente hacia el trabajo de los científicos y hacia la potencial aplicación de sus resultados. En nuestra sociedad actual, a la que se ha llegado a denominar “Sociedad del Conocimiento”, el ciudadano de a pie quiere saber cómo se utiliza el dinero dedicado a la investigación, pero también siente curiosidad e incluso verdadera pasión por incrementar sus conocimientos sobre los problemas que le aquejan y cómo los especialistas buscan solución a los mismos.
La divulgación científica permite acortar el camino entre el investigador y la sociedad, mejorando su mutuo conocimiento.
No hay duda de que los medios de comunicación brindan un medio a través del cual es posible mostrar el trabajo científico, pero también por la que entra la opinión de la población. La comunicación científica permite el acceso y la comprensión de los avances científicos con interés para la salud humana o animal, las nuevas tecnologías o la resolución de problemas ambientales; pero además, favorece que el ciudadano forme su opinión personal sobre la resolución de los grandes problemas que afectan a la sociedad, permitiendo incluso participar en el debate ético asociado a estos. Ello favorece una interesante retroalimentación hacia los científicos, que podemos percatarnos de cuáles son las necesidades más urgentes de la sociedad y los límites del trabajo e investigación científica.
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